FUNDAMENTOS
De acuerdo a diversos estudios se
ha establecido que en promedio un adulto retiene: 10% de lo que lee, 20% de lo
que oye, 30% de lo que ve, 50% de lo que ve y oye, 70% de lo que dice y discute
y el 90% de lo que dice y realiza. Este importante dato es clave, ya que si
quiere que el adulto retenga la mayor parte de lo que se le ha presentado, se
le debe hacer participar en su proceso de formación, mejor aún si él
también es relator de una actividad de capacitación o instrucción de seguridad.
La Andragogía plantea la
formación de un nuevo individuo: un individuo preparado para las nuevas
generaciones, para los cambios, el que puede ser innovador y creativo,
profundamente crítico y reflexivo, ese adulto formado en diferentes dimensiones
y en diferentes tiempos, abierto para descubrir un mundo futuro de
posibilidades y oportunidades. Por lo tanto hay que tener en cuenta: Puede que
hace mucho tiempo que no realiza ninguna acción formativa. Tendrá, pues,
dificultades derivadas de la falta de recursos, habilidades y estrategias para
aprender, y de la falta de hábitos de estudio establecidos. Busca la
utilidad y la aplicación práctica de la formación. Si tiene la sensación de que
aquello que aprende no le sirve, se desmotivará, desviará su interés y dejará
de aprender. Realiza la formación en condiciones difíciles, con cansancio, con
preocupaciones laborales y familiares, etc. La formación no es el aspecto
principal de su vida. Puede tener un nivel bajo de autoestima, sintiéndose
poco valorado y creyéndose poco capacitado para llevar a cabo la formación. Por
lo tanto el capacitador o facilitador debe saber que el adulto que aprende debe
“aprender a desaprender” ayudándole a establecer nuevas estrategias de
aprendizaje y dotarle de aquellas habilidades y técnicas de estudio necesarias
que le ayuden a organizar y construir su aprendizaje, hay que establecer muy
claramente cuáles son los objetivos que se quieren alcanzar, necesita combinar
los aspectos teóricos con los prácticos, y relacionar lo abstracto con lo
concreto y cotidiano, necesita establecer relaciones entre aquello que aprende
y aquello con que trabaja, hay que establecer un clima de confianza y
entendimiento, hay que valorar el hecho de formarse y el esfuerzo que esto
implica, hay que premiar los éxitos y valorar los fracasos y hay que estimular
y motivar

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